180 hombres de Tomina impulsan el cambio hacia relaciones más igualitarias
Hombres y jóvenes de comunidades rurales de Tomina participan en talleres sobre nuevas masculinidades, promoviendo relaciones más igualitarias y libres de violencia en sus familias.
La construcción de relaciones más equitativas y libres de violencia avanza en comunidades rurales del municipio de Tomina, donde hombres y jóvenes están participando en procesos de reflexión sobre nuevas masculinidades y corresponsabilidad en el ámbito familiar y comunitario.
La iniciativa, impulsada con el apoyo del Ayuntamiento de Córdoba y ejecutada por PROAGRO junto a la Fundación Social Universal, se desarrolla en coordinación con el Servicio Legal Integral Municipal (SLIM) y el Gabinete de Atención Integral a Estudiantes (GAIE).
En el marco del quinto ciclo de talleres comunales, un total de 180 hombres —38 de ellos jóvenes— de cinco comunidades han participado en espacios formativos diseñados para cuestionar los mandatos tradicionales de la masculinidad y promover nuevas formas de relacionarse basadas en el respeto, la igualdad y el cuidado.
Las sesiones abordaron temas clave como la desconstrucción del modelo de “macho alfa”, la gestión emocional, la corresponsabilidad en el hogar, las relaciones de pareja, la prevención de micromachismos y el reconocimiento de la diversidad. A través de una metodología participativa, los participantes pudieron compartir experiencias, emociones y reflexiones en un entorno de confianza.
El proceso ha permitido identificar cómo los estereotipos de género afectan también a los propios hombres, generando presión social para asumir roles rígidos que impactan en su bienestar emocional y en sus relaciones familiares.
Uno de los cambios más significativos observados es la transformación en la percepción del rol masculino dentro del hogar: de una lógica de “ayuda” puntual a una corresponsabilidad real en el cuidado de hijos e hijas y en las tareas domésticas.
El impacto de estos espacios se refleja en testimonios como el de Leonardo Durán, comunario de Ichupampa:
“Al principio fui con desconfianza, pero entendí que no era un ataque, sino una oportunidad para cambiar. Me di cuenta de que guardarme todo me hacía daño y afectaba a mi familia. Hoy entiendo que cuidar de mis hijos no es un favor, es mi responsabilidad. Me siento más tranquilo y más presente en mi hogar”.
El desarrollo de estos talleres ha sido posible gracias a la coordinación con las dirigencias comunales, que han facilitado la participación de los hombres en momentos adecuados para sus dinámicas de trabajo. Con este tipo de iniciativas, el proyecto contribuye a generar cambios culturales profundos, promoviendo la igualdad de género, la prevención de la violencia y el bienestar integral de las familias en contextos rurales.




