Familias de Tomina fortalecen sus conocimientos para el consumo de agua segura
Más de 180 personas de comunidades rurales de Tomina participan en talleres sobre tratamiento y consumo de agua segura, fortaleciendo sus capacidades para proteger la salud y mejorar la gestión del recurso.
El acceso a agua segura se ha convertido en una prioridad para las comunidades rurales del municipio de Tomina, donde familias campesinas están reforzando sus conocimientos y prácticas para proteger su salud en un contexto de crisis climática.
Gracias a un proyecto impulsado por el Ayuntamiento de Córdoba y ejecutado por Proagro junto a la Fundación Social Universal, un total de 182 personas —en su mayoría mujeres— han participado en procesos de formación orientados al tratamiento y consumo de agua segura, así como a la educación sanitaria y ambiental con enfoque de género.
El punto de partida fue el análisis físico y químico del agua en cinco sistemas comunitarios, cuyos resultados evidenciaron diversos riesgos: presencia de coliformes, niveles inadecuados de pH, turbidez y alteraciones en el color del agua. Estos datos permitieron diseñar acciones formativas adaptadas a la realidad de cada comunidad.
En coordinación con la unidad de Desarrollo Comunitario (DESCOM) del municipio y los comités de agua, se desarrollaron 10 talleres en cinco comunidades. En estos espacios se abordaron temas clave como la calidad del agua, métodos de potabilización tanto a nivel domiciliario como en los sistemas comunitarios, hábitos de higiene, cuidado del entorno y uso eficiente del recurso.
Además, el proceso incorporó un enfoque de género, promoviendo la participación de las mujeres en la gestión del agua y contribuyendo a reducir la carga de trabajo que tradicionalmente recae sobre ellas en tareas relacionadas con su provisión y cuidado.
Como resultado, las familias cuentan ahora con conocimientos prácticos para mejorar el tratamiento y consumo del agua en sus hogares, así como una mayor conciencia sobre su impacto en la salud y el medio ambiente.
El aprendizaje ya se traduce en acciones concretas en las comunidades. Así lo explica Leonardo Durán, representante del comité de agua de Ichupampa:
“Nos preocupó detectar coliformes en nuestro sistema, pero ahora estamos aprendiendo a implementar soluciones como filtros en la toma y tratamientos en casa, como hervir o solarizar el agua. Como comité también hemos decidido mejorar el cerramiento y reforzar el sistema con nuestros propios recursos”.
El proyecto no solo está fortaleciendo capacidades técnicas, sino también promoviendo cambios de hábitos y una gestión más responsable y participativa del agua, contribuyendo al bienestar y la resiliencia de las comunidades rurales de Tomina.




