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Familias chiquitanas aprenden a combatir las plagas de sus huertos con preparados ecológicos

Catorce productores y productoras de las comunidades de Aguas Calientes y Palmarito han participado en talleres prácticos para aprender a elaborar y aplicar preparados ecológicos que permitan proteger sus cultivos, reducir costes y producir alimentos más saludables para sus familias.

Las familias productoras de Aguas Calientes y Palmarito, en el municipio boliviano de El Carmen Rivero Tórrez, están reforzando sus capacidades para mejorar el manejo de sus huertos familiares mediante prácticas de agricultura ecológica. Un total de 14 personas, cinco hombres y nueve mujeres, participaron en dos talleres centrados en el control de plagas y enfermedades de las hortalizas.

La formación se desarrolló siguiendo la metodología de Escuela de Campo-Aprender Haciendo, de manera que las personas participantes pudieron aplicar directamente los conocimientos adquiridos en sus propias parcelas. El objetivo era ofrecer alternativas prácticas y accesibles para prevenir y controlar las principales amenazas que afectan a sus cultivos sin depender exclusivamente de productos químicos.

Durante los talleres, las familias aprendieron a elaborar diferentes biopreparados orgánicos a partir de productos e ingredientes disponibles en su entorno. Entre ellos se encuentran el caldo sulfo cálcico, empleado para prevenir y controlar ácaros, trips y enfermedades producidas por hongos; el caldo bordelés, utilizado como tratamiento preventivo frente a distintas enfermedades de las hortalizas; y el caldo de ceniza, que contribuye al control de determinadas plagas y al fortalecimiento de las plantas.

También se trabajó con una mezcla de bicarbonato de sodio, aceite vegetal y jabón neutro, utilizada como tratamiento fungicida y repelente ecológico. Las personas participantes aprendieron no solo a preparar estos productos, sino también a identificar cuándo y cómo aplicarlos en función de la fase de desarrollo del cultivo.

Para facilitar su aplicación posterior, los tratamientos elaborados cuentan con fichas técnicas que recogen las indicaciones sobre los productos y las cantidades necesarias en las distintas etapas de producción, desde el almácigo y el trasplante hasta el crecimiento vegetativo, la floración, el cuajado del fruto y la fase previa a la cosecha.

La experiencia ha permitido a las familias comprobar directamente en sus parcelas las posibilidades que ofrecen estas alternativas. “Antes dependíamos de comprar químicos caros que a veces ni sabíamos cómo aplicar bien”, explica Benita Campos Taceo, productora de la comunidad de Aguas Calientes. Según relata, los talleres les han permitido aprender a preparar sus propios tratamientos utilizando recursos disponibles y comprobar sus efectos sobre los cultivos.

Para Benita, uno de los principales beneficios es haber adquirido mayor autonomía en el manejo del huerto: “Ahora nuestras hortalizas crecen más sanas, más fuertes y bien verdes, y nos da la tranquilidad de que estamos produciendo alimentos limpios, protegiendo la salud de nuestras familias y ahorrando dinero en el huerto”.

Al finalizar los talleres, las familias participantes asumieron el compromiso de aplicar de forma continuada los biopreparados en sus huertos familiares y compartir tanto los conocimientos adquiridos como los preparados elaborados con otras personas de sus comunidades. La actividad forma parte de un proceso más amplio dirigido a revitalizar los medios de vida de familias indígenas afectadas por los incendios forestales, mejorar su seguridad alimentaria y fortalecer su capacidad para hacer frente a situaciones de vulnerabilidad. La intervención cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Córdoba, la ejecución local de Promotores Agropecuarios (PROAGRO) y la participación de la Fundación Social Universal.

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