Escuelas rurales del Cusco mejoran sus biohuertos
113 madres y padres de familias de 5 escuelas rurales del Cusco concluyeron la construcción de sus biohuertos con sistema de riego por goteo para garantizar una alimentación segura y saludable.
Entre los meses de junio y septiembre, cinco instituciones educativas rurales concluyeron con éxito la mejora de sus biohuertos: dos mediante el mantenimiento integral de fitotoldos existentes y tres con la construcción de nuevas estructuras. Todos fueron implementados con sistemas de riego por goteo, permitiendo la producción sostenida de hortalizas frescas y saludables en beneficio de la niñez escolar.
Durante años, las comunidades educativas habían realizado esfuerzos propios para implementar sus biohuertos; sin embargo, con el tiempo, las estructuras se deterioraron. Gracias a este nuevo proceso de mejora y construcción, los biohuertos fueron rehabilitados y acondicionados para cumplir nuevamente su objetivo: producir alimentos sanos y nutritivos que contribuyen a la seguridad alimentaria.
Las infraestructuras productivas se concretaron con la activa participación de docentes y padres y madres de familia, quienes colaboraron en las faenas de mantenimiento y construcción. Como contrapartida, las instituciones educativas aportaron materiales locales como rollizos de eucalipto y mano de obra no calificada, reforzando el sentido de corresponsabilidad y sostenibilidad del proceso.
Se culminó el mantenimiento de los biohuertos de las instituciones educativas de Huacarpay en el distrito de Lucre, Inicial y Sagrado Corazón de Jesús en el distrito de Oropesa. Asimismo, se construyeron nuevos fitotoldos en la institución educativa. Alejandro Velazco Astete en San Jerónimo y en la institución de primaria de la comunidad de Occopata en el distrito de Santiago. con el aporte de la Diputación de Córdoba, los ayuntamientos de Montilla, Montemayor, Moriles, Santaella, Nueva Carteya y La Rambla,. Con las infraestructuras terminadas, las escuelas iniciaron procesos de capacitación dirigidos a docentes y estudiantado en la producción hortícola, fortaleciendo una alimentación escolar más saludable y sostenible. En total, 113 madres y padres de familia (72 mujeres y 41 hombres) participaron activamente en este esfuerzo colectivo que reafirma el compromiso de las comunidades educativas con la seguridad alimentaria y el aprendizaje práctico.




