Cuidar el bosque para proteger las abejas: la apuesta de los apicultores chiquitanos
Las altas temperaturas, los cambios térmicos y la escasez de vegetación durante el invierno están afectando a la apicultura en comunidades chiquitanas, que buscan respuestas mediante la organización de los productores y la recuperación de especies melíferas.
Las condiciones climáticas y la pérdida de vegetación están planteando nuevos retos para la apicultura en las comunidades chiquitanas de El Carmen Rivero Tórrez, en Santa Cruz (Bolivia). Altas temperaturas durante el día, descensos térmicos por la noche, fuertes vientos y una menor disponibilidad de plantas melíferas durante el invierno están generando estrés en las colmenas y aumentando los costes de producción.
Para analizar estas dificultades y buscar respuestas adaptadas al territorio, se han desarrollado tres talleres prácticos y sectoriales en los que han participado 32 personas, 22 mujeres y 10 hombres, entre productores y promotores apícolas.
Los encuentros han servido como espacios de intercambio de experiencias y análisis de los principales factores que están afectando a las colmenas. Entre ellos se ha identificado especialmente la escasez de vegetación durante la estación invernal, que limita la disponibilidad de alimento para las abejas y obliga a los apicultores a realizar un mayor esfuerzo para mantener la producción.
A ello se suman las variaciones extremas de temperatura y los fuertes vientos, que pueden generar estrés en las colmenas y dificultar el desarrollo normal de las colonias. Estos factores están adquiriendo una relevancia creciente para unas familias que encuentran en la apicultura una oportunidad para diversificar sus ingresos y fortalecer sus medios de vida.
Ante esta situación, los participantes han planteado respuestas que combinan organización, adaptación productiva y recuperación ambiental. Una de las propuestas es fortalecer la organización de los apicultores para buscar alianzas que permitan afrontar conjuntamente los efectos de los riesgos climáticos.
La segunda apuesta pasa por recuperar y ampliar la presencia de especies melíferas alrededor de los apiarios, mediante trabajos de revegetación que proporcionen a las abejas una mayor disponibilidad de recursos durante las épocas de menor floración. Esta medida permitiría, además, contribuir a la recuperación de un entorno natural del que depende directamente la actividad apícola.
Para Alonzo Cuellar Vargas, promotor apícola de Santa Rosa de Bocaina, la experiencia ha servido para comprender mejor la estrecha relación entre la actividad productiva y la conservación del bosque. “Ahora comprendo la importancia de conservar el bosque y proteger las especies melíferas, ya que sin un ambiente sano las abejas no pueden desarrollarse adecuadamente”, explica.
El productor considera que esta relación debe traducirse en un compromiso colectivo: “Hoy asumimos el compromiso de producir de manera responsable, cuidando nuestros recursos naturales y fortaleciendo a la organización, para que la apicultura continúe beneficiando a las futuras generaciones”.
La formación se integra así en una estrategia que busca que la apicultura sea más sostenible y resiliente frente a los cambios ambientales, reforzando tanto las capacidades de quienes trabajan directamente con las colmenas como la organización comunitaria y la conservación del entorno.
La actividad forma parte del proyecto financiado por el Ayuntamiento de Córdoba y ejecutado localmente por Promotores Agropecuarios (PROAGRO), que impulsa emprendimientos sostenibles promovidos principalmente por mujeres y jóvenes chiquitanos en torno a las cadenas productivas de la miel y los frutos silvestres. Más allá de mejorar la producción de miel, la iniciativa pone de manifiesto una realidad fundamental para las comunidades: la sostenibilidad de la apicultura depende también de la salud del bosque. Recuperar las plantas que alimentan a las abejas y fortalecer la capacidad de organización de los productores son, por tanto, dos caras de una misma estrategia para mantener esta actividad en el territorio.




