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La formación práctica impulsa la producción de hortalizas en comunidades chiquitanas afectadas por los incendios

Catorce familias de comunidades afectadas por los incendios forestales participan en un proceso de formación práctica para mejorar la producción de hortalizas, reforzar su seguridad alimentaria y recuperar sus medios de vida.

La recuperación de los medios de vida de las familias afectadas por los incendios forestales en el ANMI San Matías continúa avanzando a través de acciones que combinan asistencia técnica, producción sostenible y fortalecimiento de capacidades locales.

En este marco, el proyecto “Familias indígenas de las comunidades chiquitanas damnificadas por los incendios forestales en el ANMI San Matías revitalizan sus medios de vida para la mejora de su seguridad alimentaria y su salud”, financiado por el Ayuntamiento de Córdoba e implementado por PROAGRO con el acompañamiento de la Fundación Social Universal, ha desarrollado nuevas jornadas de capacitación dirigidas a familias con mayores necesidades de apoyo.

Las actividades se llevaron a cabo en las comunidades de Aguas Calientes y Palmarito, donde participaron 14 personas responsables de sus hogares —10 mujeres y 4 hombres— en dos talleres prácticos orientados al fortalecimiento de la producción ecológica de hortalizas.

A través de la metodología de Escuelas de Campo, las familias aprendieron técnicas relacionadas con la preparación y desinfección del suelo, el deshierbe y aporque de cultivos, la elaboración de sustratos para siembra y trasplante, así como la preparación de fungicidas orgánicos elaborados con productos disponibles en las propias comunidades.

La formación combinó conocimientos teóricos y prácticas en parcela, permitiendo a las personas participantes aplicar directamente técnicas para mejorar el establecimiento de sus cultivos y aumentar las probabilidades de éxito en la producción de hortalizas destinadas tanto al autoconsumo como a la alimentación familiar.

Como resultado de este proceso, las familias asumieron compromisos para mejorar el manejo de sus huertos, respetando las distancias adecuadas entre plantas, realizando trasplantes en horarios que reduzcan el estrés de los cultivos y ejecutando labores de mantenimiento periódicas que favorezcan un desarrollo saludable de las hortalizas.

Además, reforzaron sus conocimientos sobre el uso y mantenimiento de los sistemas de riego tecnificado instalados por el proyecto, una herramienta fundamental para optimizar el uso del agua y garantizar una producción más eficiente en un contexto marcado por los efectos de la crisis climática.

Benita Campos Taceo, beneficiaria de la comunidad de Aguas Calientes, destacó el valor práctico de la formación recibida: “Antes sembrábamos con poca orientación técnica y muchas veces las semillas no nacían o las plantas crecían mal. En estos talleres hemos aprendido practicando, paso a paso, cómo hacer mejor las cosas para obtener buenos resultados en nuestros huertos”.

Estas acciones forman parte de la estrategia de recuperación y fortalecimiento de la resiliencia de las comunidades chiquitanas afectadas por los incendios forestales, contribuyendo a mejorar la seguridad alimentaria de las familias y a generar capacidades que perduren más allá de la intervención del proyecto.

Desde la Fundación Social Universal seguimos apoyando iniciativas que promueven la reconstrucción de medios de vida sostenibles, el fortalecimiento de las comunidades rurales y el derecho de las familias a una alimentación saludable y digna.

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