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Viviendas saludables para familias saludables

Mejorar las condiciones de habitabilidad y salubridad de las viviendas campesinas para mejorar las condiciones de vida de las familias indígenas del Valle del Cusco. Con este simple enunciado se puede resumir el propósito de la nueva intervención iniciada en la región andina con el apoyo económico de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional al Desarrollo (AACID).

El mapa de la pobreza y exclusión en Perú está trazado sobre coordenadas geográficas y étnicas. El 60% de los pobres y el 83% de los indigentes viven en las áreas rurales y provienen mayoritariamente de poblaciones originarias de las etnias andinas y amazónicas. Uno de los principales factores que inciden en las condiciones de vida de esta población tiene que ver con la precariedad de sus viviendas debido a factores diversos.

En primer lugar las viviendas son construidas por las propias familias sin contar con asistencia técnica especializada lo que pone en riesgo la seguridad física y el confort de las personas generando mayor vulnerabilidad a riesgos geodinámicos (deslizamientos, aluviones e inundaciones), terremotos (más aún cuando Perú se ubica sobre una falla geológica) y filtraciones de agua. Además, en este proceso de autoconstrucción se prescinde de servicios higiénicos adecuados, de ambientes separados funcionalmente por ausencia de referentes culturales y de un apropiado confort térmico, pese a las potencialidades existentes como la radiación solar en los andes. Así, las viviendas se tornan en ambientes fríos, oscuros y húmedos, donde proliferan gérmenes y bacterias que atentan contra la salud de sus ocupantes, en especial de los niños y niñas.

A estas deficiencias arquitectónicas se les suman las inadecuadas prácticas de higiene y limpieza asociadas al hacinamiento en el uso de los ambientes (un solo dormitorio compartido por padres e hijos), la cohabitación de personas y animales menores (como cobayas y gallinas), la proliferación de humos contaminantes producto de la combustión de la leña utilizada en fogones inadecuados, la escasa ventilación y asolamiento y los cambios bruscos de temperatura.

En tercer lugar, los limitados ingresos económicos de las familias campesinas que impiden desarrollar inversiones para la mejora de las viviendas y pone en riesgo la seguridad alimentaria, siendo asimismo causa relevante para la migración de la población rural hacia las ciudades con el consiguiente deterioro permanente de la calidad de vida de las personas indígenas. El trabajo en el campo no resulta rentable por falta de productividad debido a las limitadas políticas de apoyo al agro peruano, la atomización de las tierras, el limitado capital financiero y a la carencia de técnicas y tecnologías de producción innovadoras.

Finalmente, las limitadas capacidades de los hombres y mujeres indígenas para generar propuestas en la demanda de una vivienda digna ante las autoridades competentes. La población indígena es permanentemente vulnerada en sus derechos ciudadanos debido a los altos niveles de analfabetismo existentes, las pocas oportunidades para expresar sus necesidades, el conformismo y la perdida de esperanza frente a una recurrente ausencia y abandono por parte del Estado.

Los efectos de los problemas identificados se reflejan en el aumento de la vulnerabilidad que sufren, sobre todo mujeres y niños, debido a que se exponen a habitar durante más tiempo viviendas inseguras, ambientes contaminados y vulnerables a las enfermedades diarreicas agudas, infecciones respiratorias agudas, enfermedades a la piel, infecciones de la vista por los humos, etc. Así mismo, los problemas existentes se reflejan en la baja autoestima y escaso reconocimiento familiar y comunal al papel de la mujer, por su escasa generación de ingresos monetarios y su limitada capacidad propositiva.

Frente a esta problemática, la presente intervención pretende mejorar las condiciones de habitabilidad de las viviendas de la población indígena mediante el desarrollo de sus capacidades y habilidades y la utilización tecnologías tradicionales mejoradas. Desde la tradicional organización comunal, se capacitará a las familias en la recuperación de prácticas de construcción ancestrales seguras, ecoeficientes y saludables con innovaciones sencillas que incorporen el uso de la energía solar, el reforzamiento estructural, la redistribución funcional de ambientes, la ventilación, la instalación de servicios higiénicos y cocinas mejoradas. Asimismo, se apoyará a la familia, en particular a la mujer, en la instalación de infraestructura y equipamiento para la producción de cuyes separados de las personas lo que reducirá su mortalidad e incrementará la producción cárnica y reproductiva y los ingresos familiares que podrán ser destinados al mejoramiento en la vivienda. Finalmente, se promoverán espacios de concertación a través de distintos mecanismos institucionales de participación para generar y desarrollar acciones para la incidencia en las políticas públicas de acceso a una vivienda rural con dignidad.

El enfoque estratégico de la intervención contempla diversos sistemas de capacitación para debatir y transferir habilidades e instrumentos para el mejoramiento de las condiciones de habitabilidad y salubridad de las familias de la Mancomunidad del Valle Sur de Cusco, y apuntará a disminuir las brechas de exclusión étnica cultural, socio económica y de género.

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