Siete promotores apícolas se certifican para fortalecer la producción sostenible en comunidades chiquitanas
4 mujeres y 3 hombres recibieron su certificación como promotores apícolas tras completar talleres especializados que les permitirán acompañar a otras familias productoras, impulsar la economía local y proteger a las abejas en el Área Natural San Matías.
Siete promotores y promotoras apícolas del Área Natural de Manejo Integrado San Matías recibieron sus certificados tras culminar un proceso de formación técnica orientado a fortalecer la producción de miel, mejorar la seguridad alimentaria y generar ingresos sostenibles en comunidades empobrecidas, principalmente entre mujeres indígenas chiquitanas.
La certificación se realizó en el marco del proyecto “Emprendimientos productivos, solidarios y amigables con el medio ambiente”, financiado por el Ayuntamiento de Córdoba a través de la Fundación Social Universal, que busca impulsar alternativas económicas respetuosas con la naturaleza y con enfoque comunitario.
Durante el proceso formativo, las y los participantes completaron siete talleres sectoriales, con contenidos clave como apicultura básica, nutrición, sanidad y genética, crianza de reinas, división de enjambres, así como elaboración de tortas proteicas y cera estampada. En total, se certificaron siete promotores: cuatro mujeres y tres hombres.
Este reconocimiento valida oficialmente sus competencias en manejo apícola sostenible, cosecha responsable y buenas prácticas, fortaleciendo su rol como referentes técnicos dentro de sus comunidades. Además, consolida un equipo local capacitado para replicar conocimientos y brindar acompañamiento permanente a otras familias productoras, un paso fundamental para la sostenibilidad del proyecto.
Mercedes Campos Taceo, presidenta del grupo de mujeres Candelaria Florida y promotora apícola, destaca el cambio que ha significado esta experiencia:
“Antes del proyecto, nuestra producción de miel era solo buscar en los campos para consumo familiar y no teníamos conocimientos técnicos claros, materiales adecuados ni indumentaria de protección. Con la capacitación aprendí a manejar mejor mis colmenas, prevenir enfermedades y cosechar miel de forma adecuada. Hoy acompaño a otras familias, especialmente a mujeres. Esto ha fortalecido nuestros ingresos y nuestra confianza como productoras”.
La iniciativa no solo mejora la producción apícola, sino que impulsa el liderazgo femenino, refuerza la organización comunitaria y promueve el cuidado de las abejas como un pilar para la seguridad alimentaria y la conservación del entorno.
Desde la Fundación Social Universal reafirmamos nuestro compromiso con procesos que ponen en el centro a las personas y al medio ambiente, apostando por capacidades locales que siembran futuro en los territorios.




