Escuelas de Campo fortalecen la producción de hortalizas en comunidades campesinas de Tomina
Con talleres prácticos bajo la metodología de Escuelas de Campo, 181 mujeres y hombres de Tomina fortalecieron sus conocimientos en producción ecológica de hortalizas, mejorando su alimentación familiar y generando excedentes para el mercado local.
Más de 180 mujeres y hombres de comunidades campesinas del municipio de Tomina fortalecen sus capacidades para la producción ecológica de hortalizas, a través de un proceso de capacitación práctica basado en la metodología de Escuelas de Campo (ECAs), impulsado por el proyecto “Mujeres y hombres indígenas ejercen el derecho humano al agua y a la alimentación en contexto de crisis climática”, financiado por el Ayuntamiento de Córdoba a través de la Fundación Social Universal.
La iniciativa busca promover el acceso a alimentos diversificados y nutritivos a bajo costo, al tiempo que fortalece medios de vida sostenibles frente a los efectos del cambio climático.
Entre diciembre de 2025 y enero de 2026, y en coordinación con la Dirección Municipal de Desarrollo Productivo, se desarrollaron cinco talleres de seis horas cada uno, con la participación de 181 personas (99 mujeres y 82 hombres). Las jornadas abordaron temas clave como preparación del suelo, siembras y almácigos, labores culturales, control de plagas y enfermedades, y cosecha.
La metodología “aprender haciendo” permitió que las propias familias productoras incorporen prácticas de producción limpia y ecológica, aprovechando además la mejora en la disponibilidad de agua derivada del fortalecimiento de los sistemas comunitarios.
Como resultado, las familias cuentan hoy con mayores conocimientos técnicos para producir hortalizas de forma sostenible, fortaleciendo su seguridad alimentaria y generando excedentes para la venta local.
De la huerta a la mesa:
Modesta García, productora de una de las comunidades beneficiarias, comparte su experiencia:
“Gracias al proyecto me he capacitado en la producción de hortalizas. He aprendido bastante y ahora produzco tomate, zanahoria, cebolla, repollo, lechuga y otros. Una parte es para el consumo de mi familia y el resto lo vendo en mi comunidad y en Tomina”.
Desde la Fundación Social Universal reafirmamos nuestro compromiso con procesos que fortalecen las capacidades locales, promueven la soberanía alimentaria y acompañan a las familias campesinas en la construcción de sistemas productivos resilientes.




