Docentes de Cusco apuestan por una educación que también cuida
En escuelas rurales de Cusco, 52 docentes fortalecieron el bienestar emocional y la innovación educativa, reafirmando que enseñar implica acompañar, escuchar y construir aulas más empáticas y humanas.
En las aulas rurales de Cusco, educar va mucho más allá de transmitir contenidos. Conscientes de ello, 52 docentes —mujeres y hombres comprometidos con su vocación— se reunieron para fortalecer un aspecto clave del aprendizaje: el cuidado emocional y la innovación educativa.
A través de dinámicas vivenciales y el intercambio de experiencias reales, el profesorado reflexionó sobre su rol como acompañante emocional de niñas y niños. El espacio permitió reconocer y gestionar las propias emociones, comprender mejor las del estudiantado y construir, de manera colectiva, estrategias para fomentar una convivencia escolar más respetuosa, empática y segura.
La tecnología también tuvo un papel protagonista. Mediante ejercicios prácticos y trabajo colaborativo, las y los docentes diseñaron materiales digitales y propuestas pedagógicas adaptadas a sus realidades educativas, demostrando que la innovación es posible en contextos rurales cuando existe motivación, creatividad y acompañamiento.
Al cierre de las jornadas, el mensaje fue claro: una educación de calidad comienza por el bienestar de quienes enseñan y aprenden. Esta experiencia, desarrollada en coordinación con la Gerencia Regional de Educación del Cusco, reafirma el compromiso del profesorado con una educación más humana, cercana y contextualizada. La actividad se realizó en el marco del proyecto “Estrategias de cuidado de la salud y la autoestima de la infancia en 5 escuelas rurales de Cusco (Perú)”, financiado por la Diputación de Córdoba y los ayuntamientos de Montilla, Montemayor, Moriles, Santaella, Nueva Carteya y La Rambla (España).




