Emprendimientos productivos mejoran los ingresos y la seguridad alimentaria en comunidades chiquitanas del Área Natural de Manejo Integrado San Matías

Información detallada

Proyecto: Emprendimientos productivos, solidarios y amigables con el medio ambiente, implementados principalmente con mujeres indígenas Chiquitanas, mejoran y diversifican los ingresos económicos y la seguridad alimentaria y nutricional familiar en comunidades empobrecidas del Área Natural de Manejo Integrado San Matías (El Carmen Rivero, Santa Cruz, Bolivia).

Localización: El Carmen Rivero Tórrez (Bolivia).

Organización ejecutora: ONG Promotores Agropecuarios.

Presupuesto: 122.250,00 euros.

Financiadores: Ayuntamiento de Córdoba: 66.577,00 €; Gobierno de El Carmen Rivero Tórrez: 4.088,00 €; Contraparte local: 17.378,00 €; Población beneficiaria: 27.867,00 €; Fundación Social Universal: 6.340,00 €.

Periodo de ejecución:  Del 01/02/2024 al 31/01/2026.

Resultados

El proyecto desarrollado en siete comunidades indígenas chiquitanas del municipio de Carmen Rivero (Santa Cruz, Bolivia) ha contribuido a fortalecer medios de vida sostenibles basados en la apicultura y el aprovechamiento responsable de los recursos del bosque. Su objetivo fue promover emprendimientos productivos solidarios y amigables con el medio ambiente, liderados principalmente por mujeres, para mejorar los ingresos familiares y la seguridad alimentaria en un territorio marcado por la vulnerabilidad social y ambiental.

En total, 94 familias indígenas y 6 unidades educativas participaron directamente en el proyecto, incorporando nuevas iniciativas productivas vinculadas a la producción de miel y al aprovechamiento de frutos silvestres. Para impulsar la actividad apícola se establecieron 100 acuerdos de participación con las familias beneficiarias y se distribuyeron 200 cajas de abejas tipo Apis y 100 cajas de meliponas, además de equipamiento para el manejo, cosecha y comercialización de la miel. Gracias a este apoyo se instalaron 188 colmenas productivas y 100 meliponarios, beneficiando tanto a las 94 familias productoras como a 101 estudiantes de escuelas rurales.

La intervención priorizó la formación práctica y el acompañamiento técnico. A través de la metodología de Escuelas de Campo se capacitaron 118 apicultores y apicultoras, la mayoría mujeres, y se desarrollaron 45 talleres sobre instalación y manejo de apiarios, control sanitario, cosecha y reproducción de colonias. Asimismo, se formó un grupo de promotores apícolas comunitarios que actualmente brindan asistencia técnica en sus comunidades, reforzando la continuidad de la actividad.

Como resultado de este proceso, al cierre del proyecto se logró una producción inicial de 3.008 kilogramos de miel, con un rendimiento medio de 16 kg por colmena. Del total producido, un 85% se comercializó en el mercado local a un precio promedio de 55 bolivianos por kilogramo, lo que permitió incrementar en torno a un 10% los ingresos de las familias participantes. Paralelamente, parte de la producción se destinó al autoconsumo, mejorando la dieta familiar mediante la incorporación regular de miel y otros productos de la colmena.

El proyecto también impulsó la transformación y diversificación de productos locales. Más de 160 personas participaron en talleres para la elaboración de derivados de la miel —como miel saborizada, tintura de propóleo, jarabes o velas— y para el aprovechamiento de frutos silvestres del bosque. Entre los productos desarrollados destacan galletas de paquío, mermeladas de totaí o achachairú, leche de almendra chiquitana o donas de motacú, algunos de ellos con potencial para incorporarse a la Alimentación Complementaria Escolar del municipio.

El fortalecimiento organizativo fue otro eje importante de la intervención. En cada comunidad se consolidaron grupos de apicultores y apicultoras que posteriormente avanzaron hacia la creación de una organización económica supracomunal destinada a coordinar la comercialización conjunta y la provisión de insumos. Paralelamente, se actualizaron participativamente estatutos comunitarios y se elaboraron normativas locales orientadas al uso sostenible del agua, la protección de especies melíferas y la conservación del bosque.

La ejecución del proyecto se vio condicionada por los graves incendios forestales que afectaron la región de la Chiquitanía durante 2024. Las altas temperaturas, el humo persistente y la pérdida de floración redujeron la disponibilidad de néctar y alteraron el calendario productivo, obligando a reorientar parte del trabajo técnico hacia el rescate y estabilización de las colmenas. A pesar de estas dificultades, las actividades previstas pudieron completarse y la apicultura se consolidó como una alternativa productiva emergente en el territorio.

En términos de impacto, las acciones del proyecto beneficiaron directamente a 94 emprendedores y emprendedoras indígenas y a 101 estudiantes, mientras que alrededor de 774 personas —miembros de las familias y comunidad educativa— recibieron beneficios indirectos vinculados al acceso a alimentos saludables, la generación de ingresos y el fortalecimiento organizativo.

Entre los avances más relevantes destaca el compromiso del gobierno municipal de incorporar la miel producida por las comunidades en el programa de Alimentación Complementaria Escolar a partir de 2026, lo que podría beneficiar a más de 1.200 estudiantes y consolidar un mercado estable para los productores locales. En conjunto, los resultados muestran el potencial de la apicultura y el aprovechamiento sostenible de los recursos del bosque como motores de desarrollo económico y seguridad alimentaria para las comunidades indígenas chiquitanas.

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