
Información detallada
Proyecto: Estrategias de prevención y respuesta ante desastres por riesgo sísmico en Cusco.
Localización: Cusco (Perú).
Organización ejecutora: C.E.C Guaman Poma de Ayala.
Presupuesto: 28.592,43 euros.
Financiadores: Ayuntamiento de Córdoba: 19.998,29 €; Contraparte local: 3.189,70 €; Municipalidades: 1.124,44 €; Fundación Social Universal: 4.280,00 €.
Periodo de ejecución: Del 01/03/2025 al 28/02/2026.
Resultados
Este proyecto dejó avances significativos en la preparación de la población y el fortalecimiento de la respuesta institucional frente a emergencias sísmicas en los distritos de Cusco, Santiago y Lucre. Su ejecución combinó acciones de sensibilización comunitaria, capacitación descentralizada, organización barrial y articulación con las autoridades locales y regionales, con el objetivo de contribuir a una ciudad más preparada, informada y coordinada ante el riesgo sísmico.
Uno de los principales logros del proyecto fue el trabajo sostenido de sensibilización ciudadana. A través de campañas desarrolladas en instituciones educativas, mercados de abastos, barrios y otros espacios comunitarios, se logró informar directamente a 2.352 pobladores —1.393 mujeres y 959 hombres— sobre prevención, preparación y respuesta frente a sismos. Esta estrategia se complementó con una amplia difusión masiva mediante radio y televisión en castellano y quechua, que alcanzó aproximadamente a 55.000 personas, equivalentes al 11 % de la población de la ciudad del Cusco. La información difundida permitió reforzar mensajes clave sobre rutas de evacuación, zonas seguras, mochila de emergencia y plan familiar, contribuyendo al fortalecimiento de una cultura preventiva en los territorios intervenidos.
En el ámbito comunitario, el proyecto desarrolló una metodología participativa para la caracterización de vulnerabilidad y riesgo ante sismos en tres barrios piloto de los distritos de Santiago, Cusco y Lucre. A partir de talleres, trabajo grupal, mapas participativos y simulacros, las propias vecinas y vecinos identificaron peligros, capacidades locales, zonas seguras y rutas de evacuación. Sobre esta base, se implementaron tres planes participativos de evacuación ante sismos, que no solo ordenan la respuesta comunitaria, sino que también fortalecen la organización barrial y la toma de decisiones colectiva frente a emergencias.
Estos procesos involucraron directamente a 277 pobladores —165 mujeres y 112 hombres— y alcanzaron de manera indirecta a unas 1.385 personas adicionales a través de la réplica familiar y comunitaria de los aprendizajes. Entre los resultados más valiosos destaca la conformación y fortalecimiento de brigadas comunitarias, así como la participación activa de familias completas en ejercicios de preparación y simulacros. La experiencia mostró que cuando la preparación se construye con la comunidad, se refuerzan también la confianza vecinal, la coordinación interna y la capacidad de respuesta organizada.
El proyecto también tuvo un componente institucional relevante. Durante su ejecución se participó en 28 reuniones de las Plataformas de Defensa Civil a nivel regional, provincial y distrital, fortaleciendo la coordinación entre municipalidades, Gobierno Regional, INDECI y otras entidades técnicas vinculadas a la Gestión del Riesgo de Desastres. Asimismo, se elaboraron tres diagnósticos institucionales sobre la situación de la GRD frente a sismos en las municipalidades de Cusco, Santiago y Lucre, lo que permitió identificar brechas y necesidades de mejora en capacidades, recursos y articulación.
Como resultado de este acompañamiento, se contribuyó a la actualización y aprobación de 10 instrumentos de gestión, a la actualización de otros 3 instrumentos adicionales y al acompañamiento en la elaboración de 2 planes de continuidad operativa. Estos avances fortalecen la institucionalidad local y dejan mejores condiciones para que la prevención y la respuesta ante desastres sean incorporadas de manera más sistemática en la planificación municipal.
La articulación fue, precisamente, uno de los factores clave para el éxito del proyecto. Desde su inicio se priorizó el trabajo conjunto con las Plataformas de Defensa Civil, municipalidades, instituciones educativas, mercados y organizaciones comunitarias, lo que permitió desarrollar actividades coordinadas con los simulacros nacionales y con los procesos locales de preparación ante sismos. Además, la estrategia de intervención se adaptó a la dinámica de cada territorio: en barrios y comunidades, muchas actividades se realizaron los domingos para facilitar la participación familiar; en los centros educativos, las capacitaciones se organizaron aula por aula y desde las primeras horas de la jornada escolar, en coordinación con docentes y directivos. Esta modalidad favoreció una mayor participación y una apropiación más cercana de los contenidos.
En términos de impacto, el proyecto fortaleció de manera tangible las capacidades de prevención, preparación y respuesta de la población beneficiaria. Las personas participantes mejoraron sus conocimientos sobre gestión del riesgo, zonas seguras, evacuación, organización barrial y preparación familiar. También se observó un fortalecimiento de la participación de las mujeres, que asumieron roles importantes en procesos de sensibilización, brigadas comunitarias y actividades organizativas, consolidando su liderazgo en la seguridad familiar y comunitaria.
Otro aspecto destacado fue la dimensión ambiental y territorial de la intervención. La identificación participativa de zonas de riesgo, ocupación de laderas y áreas vulnerables permitió sensibilizar a población y autoridades sobre la necesidad de una ocupación más segura y ordenada del territorio. En paralelo, se promovieron compromisos comunitarios orientados a evitar la ocupación de áreas de riesgo y a incorporar medidas sostenibles para su tratamiento y recuperación, incluyendo acciones de forestación y protección de zonas vulnerables.
En conjunto, los resultados alcanzados evidencian que este proyecto dejó una base sólida para la continuidad de acciones de prevención y respuesta frente al riesgo sísmico en Cusco. Su principal aporte ha sido demostrar que la preparación ante desastres es más efectiva cuando articula a la población organizada con las instituciones públicas, fortalece capacidades locales y convierte la gestión del riesgo en una prioridad compartida. La experiencia desarrollada en Cusco, Santiago y Lucre constituye así un referente valioso para seguir impulsando comunidades más preparadas, instituciones más coordinadas y una cultura de prevención.






