Mujeres y jóvenes chiquitanos impulsan emprendimientos de miel y frutos silvestres para la mejora de sus ingresos y su alimentación

Información detallada

Proyecto: Mujeres, infancia y grupos vulnerables indígenas empoderados para el control y gestión de factores que determinan su salud y mejoran su bienestar en comunidades Chiquitanas del municipio de El Carmen Rivero Tórrez.

Localización: Santa Cruz (Bolivia).

Organización ejecutora: ONG Promotores Agropecuarios.

Presupuesto: 115.170,50 euros.

Financiadores: Ayuntamiento de Córdoba: 60.000,00 €; Gobierno Autónomo Municipal de El Carmen Rivero Tórrez: 3.537,50 €; Contraparte local: 18.338,00 €; Población beneficiaria: 20.855,00 €; Fundación Social Universal: 12.440,00 €.

Periodo de ejecución:  Del 01/02/2026 al 31/01/2028.

Descripción

El proyecto se ejecutará en el municipio de El Carmen Rivero Tórrez, en la provincia Germán Busch, un territorio predominantemente chiquitano con tenencia comunal de la tierra, acceso limitado a comunicaciones y alto riesgo de incendios (6.000 ha afectadas en 2024). En ese contexto, la producción local —sandía, maíz, frejol, plátano y yuca— se destina mayoritariamente al autoconsumo, las mujeres asumen buena parte de las responsabilidades productivas y reproductivas, y las familias disponen de escasos ingresos. Sobre esta base se diseña la intervención para reducir la vulnerabilidad económica y alimentaria mediante el fortalecimiento de emprendimientos vinculados a la miel y a los frutos silvestres.

El problema central que se pretende enfrentar es explícito: “Emprendimientos productivos promovidos, principalmente por mujeres y jóvenes indígenas, escasamente competitivos”. Las causas identificadas son tres: capacidad técnica y condiciones insuficientes para manejar emprendimientos (apicultura y fruticultura) de modo autónomo y sostenible; productos desarticulados del mercado y con bajo valor agregado; y organizaciones económicas débiles, con limitada capacidad para incidir y escaso formalismo jurídico. Estos elementos condicionan ingresos, limitan la salida comercial y reducen la sostenibilidad de las iniciativas locales.

El objetivo del proyecto es claro y operativo: fortalecer la competitividad de emprendimientos sostenibles en las cadenas productivas de la miel y los frutos silvestres, promovidos por organizaciones económicas conducidas principalmente por mujeres y jóvenes chiquitanos, para mejorar ingresos y seguridad alimentaria familiar en comunidades del municipio. Como resultado esperado se prevé que 94 familias indígenas y 6 escuelas implementen iniciativas productivas solidarias e innovadoras; que productoras y productores apliquen criterios técnicos ecológicos y de economía circular; y que al menos dos organizaciones comunitarias cuenten con capacidades institucionales fortalecidas para gestionar recursos y procesos productivos de forma sostenible y equitativa.

Las acciones principales se organizan en tres líneas. La primera línea busca generar capacidades y condiciones en mujeres y jóvenes emprendedores mediante formación práctica (Escuela de Campo), visitas de intercambio a apicultores ejemplares, capacitación para promotores apícolas, dotación de equipamiento individual apícola, talleres sectoriales para fruticultoras del bosque e intercambios de experiencias en recolección y almacenamiento de frutos silvestres. Se incorporan actividades educativas con escuelas (concursos de recolección de semillas) y campañas de sensibilización con SERNAP y autoridades locales sobre los ODS vinculados al clima y los ecosistemas, además de acciones de revegetación con semillas recolectadas en los concursos, dirigidas a áreas incendiadas o deforestadas.

La segunda línea está orientada a la competitividad y la articulación al mercado: acondicionamiento de un local con señalética y mobiliario para procesamiento, entrega de equipos a organizaciones (apícola y frutícola), capacitaciones para elaborar productos con valor agregado (miel en sachet, galletas de totai/paquío), acompañamiento en trámites de registros sanitarios y control de calidad, encuentros con intermediarios y establecimiento de puntos de venta y campañas comunicacionales locales. Se prevén además ensayos de nuevos productos y un estudio para aprovechar residuos de fruto mediante la incorporación de la mosca soldado negra, con talleres posteriores para difundir resultados y acuerdos de implementación.

La tercera línea atiende el fortalecimiento institucional: elaboración y validación de instrumentos de gestión con enfoque de género y ambiente, apoyo en la tramitación de personería jurídica y NIT, formación modular en planificación productiva y marketing digital con apoyo académico, estudios de mercado y diseño de identidad de marca (logotipos e manuales), formación en gestión empresarial y habilidades blandas para directivas, dotación de mobiliario y equipos informáticos, y espacios de diálogo con el gobierno municipal para acuerdos de apoyo.

Las principales entidades implicadas en la ejecución son PROAGRO, el Gobierno Municipal, el sector de Educación, SERNAP y la Fundación Social Universal. En conjunto, la intervención apunta no solo a mejorar rendimientos y ventas, sino a consolidar capacidades locales, formalizar organizaciones y articular cadenas para que las iniciativas lideradas por mujeres y jóvenes sean sostenibles, resilientes y vinculadas de forma sostenida a mercados que permitan elevar ingresos y garantizar mayor seguridad alimentaria en las comunidades.

En la zona de intervención, PROAGRO y FSU acumulan varios años de trabajo conjunto con comunidades indígenas, promoviendo derechos, seguridad alimentaria, producción sostenible y fortalecimiento organizativo, especialmente de mujeres y jóvenes. Los diagnósticos recientes y la escucha comunitaria revelan avances importantes en apicultura y aprovechamiento de frutos silvestres, pero también limitaciones técnicas, debilidades organizativas, problemas de acceso al mercado e impactos ambientales como los incendios de 2024. A pesar de ello, existen oportunidades claras asociadas al valor de los productos del bosque, la demanda creciente y el interés institucional por apoyar su comercialización.

El proyecto se justifica por la necesidad de fortalecer la competitividad y sostenibilidad de estos emprendimientos, mejorar los ingresos familiares y avanzar hacia una mayor seguridad alimentaria. Para ello, se estructuran tres estrategias: reforzar capacidades técnicas y productivas en apicultura y frutos silvestres; mejorar la transformación y articulación al mercado mediante valor agregado, certificación y promoción comercial; y fortalecer organizaciones económicas comunitarias con criterios de género, sostenibilidad y gestión empresarial. Todo ello se complementa con enfoques transversales de derechos humanos, equidad de género y sostenibilidad ecológica para asegurar una intervención integral y coherente con el contexto local.

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